CatamarQuino

Cuando era chico, alguna vez lo fuí, esperaba hasta el jueves o viernes para arrancar de la Revista del Clarín -no la de ahora que se llama Viva, si nó la anterior, tamaño tabloide-, las hojas de El Humor de Quino y la de Caloidoscopio. La revista se leía y releía en casa y sólo permanecía intacta hasta que, con mucho cuidado, separaba esos dibujos que atesoré hasta el día de hoy.
Los miro ahora y veo fechas escritas por mí: yo tenía 9 años.

Recuerdo las horas que pasaba mirando cada uno de los detalles, las expresiones, las posturas, todo lo que un pichón de aprendiz hace cuando sabe (o desea) que eso es lo que quiere hacer el resto de su vida.
Mirar hasta el hartazgo dicen, nunca me pasó con Quino.

Cuando ya había empezado a publicar dibujos y estaba por empezar a estudiar Diseño Gráfico, surge la posibilidad de conocerlo en una charla junto a otros dibujantes que se hizo en Córdoba. Viajé con la carpetita y conseguí la entrada para esa presentación.

Estaba esperando que ingresen y me puse a charlar con un muchacho que también dibujaba: un tal Fontanarrosa. (después mirando la imagen, Quino pasó por atrás mío, ahi se lo vé a la izquierda de la foto).

Al otro día, pude tenerlo de frente a Quino, se me bajó la presión y no pude hablar nada… 🙁
En los años siguientes, seguí concurriendo a sus muestras de dibujos, estuve en la inauguración de El Mundo según Mafalda, donde trabajé como fotógrafo acreditado y pude charlar un ratito con él.

Por suerte pude decirle lo importante que fué para mí conocerlo; conocer y admirar de punta a punta toda su obra. Tenerlo como referente a él y a ese grupo increíble de humoristas gráficos de una época irrepetible en esta profesión.
Contarle que aquí en Catamarca, un tal Osvaldo Leguizamón (Legui), participó junto a él en un concurso de futuros profesionales de la Revista Dibujantes y en un final para la foto, Quino salió primero y Don Legui segundo.
– Así que sos catamarqueño? me preguntó.
– Soy CatamarQuino, le dije.

En estas hora ví miles de dibujos y homenajes en internet: No soy el único que se apasionaba tanto con una página, con las tiras de Mafalda, con sus reflexiones dibujadas. Me asombra ver la variedad en la elección de los dibujos preferidos de sus lectores, de sus colegas. Yo no puedo elegir uno, ni cien… quiero el combo completo de Quino.

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